Las muertas de Cd. Juarez

Siempre pensé en salir de aquí,
el campo y las pocas oportunidades me agobiaban,
de momento no podía hacerlo,
tenía que cuidar a mis 2 hermanitos,
trabajaba en un pequeño negocio en Cd. Juarez, chihuahua;
estaba en frente de la escuela ECCO donde estudiaba por las tardes,
mi vida era modesta, pero era feliz por que tenía sueños y metas,
y además tenía deseos de cumplirlos...
Un día, saliendo de la escuela noté a un tipo siguiendome,
apresuré el paso y al cabo de 5 minutos ya no lo ví,
atravesé los pastizales que conducen a mi casa rapidamente y muy nerviosa,
cuando el tipo me alcanzó, me tapó la boca
sujetandome fuertemente me pidió que me tranquilizara,
entonces me dí cuenta de que eran dos tipos;
me llebaron hacia el camino,
en donde aguardaba una troca de aspecto lujoso,
y dentro el chofer gritaba reclamando la espera,
logré gritar aprovechando el momento,
y acto seguido recibí serios golpes en el estómago,
ya no recuerdo nada.
Desperté en un cuarto sucio y pestilente, tenía las ropas rotas,
no sé cuanto tiempo pasó desde aquella noche,
solo sé que no sentía ninguna parte de mi cuerpo,
cuando tuve la fortaleza de incorporarme un poco
descubrí mi cuerpo todo desnudo,
sangraba y estaba morada por todos lados,
traté de gritar, pero la voz no me salía,
no lo podía creer, esto me estaba pasando a mí.
No acababa de acomodar las piezas en mi mente
cuando un fuerte golpe me hizo reaccionar
sentí sus manos recorriendo mi mallugado cuerpo
las sensaciones de repugnancia que experimenté
me hicieron recordar lo que había pasado horas antes,
entonces exclamé un grito desesperado
y tuve oportunidad de tomar un tubo
con la sola intención de castigar a mi agresor hasta matarlo,
pero no tuve el valor, finalmente me callaron
con un golpe final.
Días después mi familia encontró mi cadaber
en el cerro Bola.
Fué así como unos completos desconocidos,
me robaron mis sueños, mis metas, MI VIDA...
Si tan solo pudiera regresar el tiempo,
aprovechar mi vida,
si tan solo esa noche no hubiera caminado por esa calle,
si hubiera corrido más rápido,
si hubiera tenido el valor de tomar aquél tubo...
si no me hubieran matado aquella noche.
Y ahora estoy aquí, ya no puedo hacer nada,
nadie recuerda ya lo que me pasó,
no hubo justicia, y dime tú:
¿qué haces por ti misma?, tú que tienes una vida
que esperas para hacer justicia,
no por mi vida, no, por tí;
¿desconfias de mí?
¿Tienes miedo? no deberías...
¡Basta de silencio! ¡Grita con cien mil lenguas!
que por callar, ¡el mundo está podrido!
¡Tu desconfianza me inquieta!
¡Tu silencio me ofende!
-L u l @-
-En memoria de Liliana Olgín de Santiago,
una de las tantas muertas de Cd. Juarez-


2 Comments:
esto esta poca madre mi hermana, yo te daria un diez si estuviera en un concurso. felicidades.
Magnifico escrito, ahora empieza un concurso de este tipo, deberias de meterlo.
Te pido tu autorizacion para reproducirlo en mi blog, claro con tu nombre y enlace.
Saludos y felicidades
Juan Carlos
Publicar un comentario
<< Home